Frente a la urgencia climática: transformar la investigación de manera colectiva

Este artículo ha sido publicado en las páginas de ciencia del periódico Le Monde [19 marzo 2019].
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Tras varias décadas de un paciente trabajo de investigación científica ha quedado establecido y documentado, de forma clara y a escala mundial, el vínculo entre las actividades humanas, el cambio climático y el deterioro de la biósfera. Las proyecciones indican que existe un riesgo muy severo que la situación se torne irreversible en numerosos sistemas socioeconómicos – al menos a mediano plazo – si permanecemos en la trayectoria actual. Frente a esta urgencia ambiental, no podemos continuar produciendo, consumiendo y desplazandonos como antes. Necesitamos repensar nuestras prácticas de trabajo, nuestros tiempos de ocio, nuestra manera de vivir.

Más allá de su deber de producción, síntesis y transmisión del saber, la comunidad científica debe, en nuestra opinión, contribuir lo más posible y concretamente a esta transformación. Entre nosotros, cada vez somos más los que pensamos que debemos alinear nuestras prácticas de trabajo con los objetivos de reducir la huella humana en el medio ambiente, y que esta alineación es un elemento clave del vínculo de confianza que une a la ciencia y a la sociedad. ¿Qué sentido tendría una investigación científica sin este enlace? Por otro lado, las generaciones más jóvenes expresan una fuerte demanda de cambio. No aportarles respuesta y persistir en hacer investigación como de costumbre (del inglés, research as usual), solo ayudará a mantenerlos alejados de las carreras científicas públicas.

Dada esta situación, decidimos fijarnos un objetivo simple: iniciar o continuar el cambio en nuestras prácticas profesionales para reducir rápidamente nuestro impacto en el medio ambiente, en consonancia con los objetivos del Acuerdo de París.

Si bien algunos temen que este proceso abra el camino para una limitación de las libertades individuales o una reducción en la calidad de la investigación, vemos por el contrario en este momento histórico la oportunidad de una transformación positiva y profunda de nuestras prácticas, de la colaboración, del intercambio de datos pero también de las formas de evaluar nuestro trabajo. Esta transformación no puede llevarse a cabo sin la ruptura con un modelo actual de producción y difusión de conocimiento académico, con todos sus defectos conocidos. Por lo tanto, se trata de una oportunidad formidable para allanar el camino hacia una nueva ética de investigación, una actividad científica igualmente fértil pero más sobria, más respetuosa con el medio ambiente, en definitiva, un mundo académico más humano.

El enfoque al que nos referimos puede tener un efecto de incentivo en la sociedad en su conjunto, en particular debido a los vínculos entre la educación superior, la investigación y un número de estudiantes cada año mayor. El modelo que proponemos podría compartirse con el mundo profesional, de asociaciones o incluso político.

Conscientes de la necesidad de actuar colectivamente para alcanzar estos objetivos, y aprovechando la libertad profesional que aún disfrutamos, hemos creado el colectivo Labos 1point5, cuyo nombre es una referencia directa a los objetivos del Acuerdo de París de «continuar con las acciones para limitar el aumento de las temperaturas a 1.5 °C en comparación con los niveles preindustriales».

Este grupo desea promover y organizar desde hoy la medición de la huella ambiental de nuestras estructuras de investigación, en particular a nivel de laboratorios y unidades de capacitación e investigación (UFR en Francia), pero también de los proyectos de investigación, confiando en particular en las numerosas iniciativas en curso en nuestra comunidad. Éstas tienen alcances variables, dependiendo del tipo de investigación realizada. Se ocupan principalmente de las emisiones de carbono asociadas a la participación en conferencias o reuniones de trabajo, pero también a las emisiones relacionadas con la operación, el equipo – incluido el cómputo – así como actividades de observación o trabajo de campo. Algunas iniciativas se extienden al uso de otros recursos (agua, papel) o a los residuos. Una importante vocación de nuestro colectivo es facilitar estas iniciativas compartiendo información, herramientas y resultados. También les recordaremos a nuestras instituciones sus obligaciones legales en esta área (especialmente la de llevar a cabo una evaluación completa en cuanto a las emisiones de carbono).

Esta descripción inicial identificará, en una segunda instancia, los puntos sobre los que podemos y debemos actuar para promover el surgimiento de métodos de trabajo sobrios. A continuación trabajaremos en su implementación, pero esto solo podrá hacerse con el apoyo del Estado, instituciones de investigación, universidades, pero también agencias de financiamiento y evaluación como la ANR y HCERES (en Francia), así como las autoridades europeas. Por lo tanto, recurriremos a los representantes y responsables, por todos los medios y en todos los niveles, desde las direcciones de las unidades a los ministerios, para que la transición ecológica y social sea, en los actos y no solo en las palabras, una verdadera prioridad de la comunidad académica francesa.

Invitamos a nuestros colegas, en Francia y en otros lugares, a unirse al colectivo Labos 1point5, a contribuir y a darle vida: www.labos1point5.org .